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Pesadez estomacal: Evita las malas digestiones

En ocasiones, las comidas copiosas en celebraciones o reuniones de trabajo acaban con una digestión pesada. Con estas pautas podrás evitar esos efectos y seguir trabajando o disfrutando del día.

Una buena digestión es la que no notamos. Y cuando no es así, el malestar digestivo puede arruinarnos la tarde. Pero, ¿qué nos provoca una mala digestión? Para empezar, hemos de determinar si nos sucede de forma puntual, tras una copiosa comida, o habitual. En el primero de los casos, la causa más probable de la mala digestión es la ingesta de alimentos pesados y bebidas alcohólicas, carbonatadas o edulcoradas en exceso. Es lo que normalmente llamamos 'atracón', y es más frecuente con la edad. Pero si es algo habitual, tras descartar intolerancias alimentarias, las causas son tan diversas como una situación de estrés, un embarazo o la toma de ciertos medicamentos.

Pero las digestiones pesadas se pueden evitar, o a al menos  reducir, siguiendo estas pautas:

1. Qué comer. Calcula bien la cantidad de comida que ingieres y evita los alimentos demasiado grasos y los que sabes que te sientan mal. Incluye en tu dieta alimentos con alta cantidad de fibra y bebe agua suficiente en la comida para que esta sea más fácil de digerir y mejore el tránsito intestinal. Esto es especialmente recomendable para las embarazadas y las personas mayores, que sufren estreñimiento de forma más habitual. 

2. Cómo comer. La digestión comienza en la boca. Mastica lentamente los alimentos para que cuando lleguen al estómago este los descomponga más fácilmente. Come despacio y con pausas para dar tiempo al estómago a recibir y digerir con tiempo suficiente. 

3. Utiliza una ayuda “extra”. Hierbas y especias. Las puedes tomar en cápsulas o tisanas después de la comida para evitar las digestiones pesadas. Las más frecuentes son hinojo, anís, manzanilla, menta, regaliz, perejil, coriandro, comino, cúrcuma, jengibre, alcachofa, achicoria, aloe vera, cardo mariano y semillas de lino.

Las enzimas digestivas. Aceleran la digestión y evitan la hinchazón estomacal. Se pueden adquirir en farmacias y tiendas de dietética en cápsulas. La papaya y la piña también las contienen.

Carbón activo o carbón vegetal. Absorbe los gases que produce la fermentación o mala digestión de algunos alimentos y estimula el tránsito intestinal, por lo que mejoran el estreñimiento.

Prebióticos y probióticos. Mejoran la digestión porque ayudan a desarrollar la flora intestinal y las enzimas digestivas. Las podemos incluir en forma de cápsulas o en alimentos como el yogur, que favorece el desarrollo de la flora intestinal.

Para evitar la pesadez… APÚNTATE A LAS BUENAS COSTUMBRES Cuando sabes que vas a tener una comida más copiosa de lo habitual, evita tomarte un desayuno completo. Opta por uno muy ligero en el que incluyas una infusión con un zumo o una pieza de fruta. Después de comer, es aconsejable descansar un poco, aunque procura no estar completamente estirado mientras estás haciendo la digestión. Luego, practica alguna actividad física moderada, como caminar tranquilamente. Esto te ayudará a mejorar el tránsito intestinal y a aumentar la velocidad de vaciado del estómago.

 

Intestino delgado: Un asombroso tubo ¡de siete metros de largo!                                                              

¿Qué es y cuál es su función?                                                     

El intestino delgado es la parte del aparato digestivo que conecta el estómago con el intestino grueso (colon). Se divide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon. Aunque mide nada menos que unos siete metros de largo, se aloja a la perfección en la cavidad abdominal gracias a que se encuentra plegado.

Es el responsable de la absorción de la mayoría de los nutrientes que se encuentran en los alimentos. Las células que cubren el intestino secretan enzimas que descomponen las estructuras complejas de los alimentos para liberar sus nutrientes.

Otras células del intestino seleccionan nutrientes como los carbohidratos, los minerales, las vitaminas, las grasas, los aminoácidos y el agua, para transportarlos a la sangre. Su superficie interior está recubierta con vellosidades intestinales, cuya función es aumentar la superficie de contacto entre las sustancias nutritivas y las células del intestino encargadas de absorberlos.                                                     

Los alimentos recorren todo el intestino delgado en dos horas aproximadamente. Una vez terminado este proceso, los restos que no se han podido absorber pasan al intestino grueso.                                                                                               

Enfermedades que le afectan                                                    

Celiaquía (o enfermedad celiaca).                                                

Enfermedad de Crohn.                                                       

Cáncer de intestino delgado.                                                   

Divertículos:                                                        

¿Cómo Alimentar a un intestino delicado?                                                           

Alimentos que le sientan bien:                                                  

Patata y zanahoria cocidas                                                          

Arroz, pasta                                                       

Pescados blancos                                                            

Ternera magra                                                  

Lácteos desnatados                                                       

Platos preparados al horno, al vapor y a la plancha con poco aceite                                                          

Perejil, laurel, albahaca, tomillo, poco ajo                                                             

Manzana, plátano, pera, plátano                                                              

Alimentos que tolera peor:                                                         

Cebolla, pimientos, verduras flatulentas                                               

Legumbres con piel                                                        

Leche entera                                                     

Pescado azul frito o en aceite                                                     

Embutidos y carnes grasas (cerdo, cordero, pato)                                                             

Dulces con nata o crema, helados                                                            

Mayonesa, aceites, salsas picantes                                                          

Alimentos fritos                                               

 

Siesta: Ríndete a sus encantos

 

Es un placer y, también, una buena costumbre. Y muchos estudios la recomiendan por sus claros beneficios en el organismo.

Esta práctica genuinamente mediterránea ha merecido estudios hasta de la NASA, que ha evaluado sus efectos sobre la memoria, y del Instituto de Salud Mental de los EE.UU., que ha financiado un panel de especialistas para determinar sus beneficios. 

Y estos no son pocos. Estudio recientes revelan que una siesta corta ayuda a aliviar el estrés y fortalece el sistema inmune.

Más edad, más siesta

En general, la necesidad de siesta aumenta con los años, porque la somnolencia fisiológica a mediodía –entre las 13 y las 16 h– es más profunda a medida que envejecemos debido a la caída en la amplitud del ritmo circadiano vigilia/sueño.

¿Y por qué la siesta después de comer?

Los momentos de mayor somnolencia durante el día –mediodía y tarde/noche–, suelen ser los habituales para hacer algunas de las comidas principales, cuando existe redistribución sanguínea hacia las zonas que más lo necesitan después de comer, como es el aparato digestivo, habiendo una menor irrigación cerebral». En todo caso, hacer un breve paréntesis en nuestra actividad cotidiana para una siesta hará que todo funcione un poco mejor.

La pregunta ¿Sofá o cama?

Sofá, sin duda. Sobre todo para dormir el tiempo adecuado, no más de media hora, con el fi n de que sea lo más beneficiosa posible para nuestro organismo. Los especialistas coinciden en señalar que una siesta larga está contraindicada, ya que se puede distorsionar sus efectos positivos y provocar efectos indeseados, como causar falta de sueño por la noche  o, en ocasiones, la incómoda sensación que se produce cuando se ha dormido más de la cuenta y el organismo se descontrola. 

Es la denominada “inercia de sueño”. Por lo tanto, el sofá, o similares, permiten un descanso reparador, sobre todo en los minutos siguientes a la comida, cuando el organismo siente con mayor intensidad la necesidad de dormir.

Consejos para una siesta “REGLAMENTARIA”

DUÉRMELA SIN COMPLEJOS

Dormir la siesta no es algo negativo. Si tienes sueño y la posibilidad de echártela, no debes luchar contra este deseo incontrolable, porque va a repercutir, para bien, en tu estado físico y mental en las horas posteriores. 

ASEGÚRATE UN ENTORNO AGRADABLE

Busca un lugar confortable, con un nivel de ruido aceptable y sin una iluminación excesiva. 

NO LA PROLONGUES MÁS ALLÁ DE LAS CINCO

En circunstancias normales, la siesta debe hacerse entre las 13 y las 17 horas. Algunos estudios han comprobado que las horas de mayor somnolencia fisiológica están entre las 13 y las 16 horas. Por otro lado, los ritmos circadianos –sueño, temperatura corporal, frecuencia cardíaca, secreción hormonal…– tienen una caída entre las 15 y las 17 horas. 

ÉCHATE UNA CABEZADITA POR NORMA

Existe un mayor beneficio si las siestas se toman de forma regular, como una pauta beneficiosa para la salud. 

NO LA ALARGUES MÁS DE 30 MINUTOS

El tiempo de la siesta debe ser individual, marcado por cuestiones personales, pero lo ideal es que dure entre 10 y 30 minutos,